Lo que vas a leer no tiene nada que ver con recomendaciones para hacer crecer tu voz en Facebook. Lo que te escribo acá habla de la persona que está detrás de estas letras.

La foto que ves en la cabecera, es una mañana cualquiera en Mar del Plata. Pero también pudo haber sido alguna en Sarajevo, Calabria o México. Es que estoy en un punto del mapa de mi vida en que los lugares pasan a ser meras circunstancias.

Si, así de raro soy.

Hace años comencé un peregrinaje que me ha llevado a lo que soy hoy: ese mismo que ves en la foto sentado escribiendo mis páginas matutinas. Con el termo de agua caliente, el mate o el café.
Seguro que siempre es café.

Pero más seguro estoy de que mientras escribía aquella mañana en Mar del Plata, mi cabeza no dejaba de pensar: “quiero terminar estas páginas así me pongo a trabajar”.

Es que es así. Soy así. No te miento. Ni yo me lo creo ¿ganas tremendas de comenzar a trabajar?
Hace mucho tiempo no aguanto estar dormido cuando comienza a latir el día. Porque siento tantas posibilidades en frente.
Sí, las siento.
Siento que me entusiasma mi lista de tareas.


Un día me juré que una alarma jamás me obligaría a levantarme por las mañanas. Y mirá que me obligaba. Las odiaba porque no las podía elegir y se las tenía que dedicar a cosas que no tenían mucho que ver conmigo.

¿Sentiste eso alguna vez cuando suena tu alarma?


No recuerdo cuándo fue el día que me bajé de ese camino. Solo me queda el sabor de ese susurro que me anunciaba que en esa dirección el fin de mis días llegarían grises y se apagarían sin darme cuenta.

Ahora, cada mañana celebro que estoy haciendo lo que más amo, que es vivir de lo que me apasiona.
¿Sabés qué es lo más curioso? Que es verdad.

Sí, ya sé. Me estoy narrando en primera persona en todo esto. Parece que me estoy poniendo de héroe del relato. Pero te aseguro que no hay nada heroico en saltar hacia algo nuevo. Solo es la consecuencia de un cansancio acumulado por haber estado siendo alguien que no era.

Ahora me siento libre y con la confianza necesaria para decirme: sí, me gusta esto y quiero vivir de ello.

Cuando te aceptás, es un viaje de ida. Creéme.

Hasta me entusiasma enfrentarme a todos mis demonios. Y mirá que son un millón. Está el que me dice que no soy suficiente, el que no valgo lo que soy y hasta el que vive cantándome que mis clientes se van a dar cuenta. Sí, hasta eso pienso a veces.

No te asustes.
Así de raro soy.
Pero esto es lo que soy.
Escritor, nómada, nerd, community manager y un curioso crónico de las cosas que me quedan por aprender.

Seguro vos pasaste por lo mismo ¿En qué etapa estás ahora?

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